viernes, 14 de marzo de 2014


Bocaditos Lingüísticos de un Carnicero Educado: 'Divear'

Ciertas entidades se creen que un rayo de ignición luminosa lo es todo y van por el mundo exudando grandilocuencias mortales con actitud de ciclopoides perversos. Si el que esto escribe tuviese un corazón (propio quiero decir, pues en la nevera tengo bastantes), me conmovería hasta las arcosaurias lágrimas shurimenses ver cómo aún existen criaturitas inocentes que se juegan la vida lanzándose contra los brazos impertérritos de un rival claramente superior, cual bestia ciega embistiendo la capota embustera de un mejor armado y de mayor tamaño matador. (Nam nam nam)

¡Uf! (nam nam nam) La cruel indolencia de los poderosos (nam nam) sobre las almas indefensas me provoca un enorme… eh… ¿cuál es la palabra? Oh, sí: regocijo. Jo jo.
Las entidades a las que me refiero (nam nam nam), claro está, son las torretas, o simplemente llamadas torres por el caprichoso vulgo (nam nam). Nunca falta el osado que, en algún momento de la partida (nam nam nam), decide incursionar al pie de dichas edificaciones con la intención (suicida) de llevarse alguna muerte consigo (nam nam). 

Otros, desde luego, arremeten contra las torres bajo la consigna del sacrificio valiente (nam nam nam), del que gustan de hacer gala los campeones acorazados (o tanques), quienes reciben el daño del impasible rayo purpúreo (nam nam) con la intención latente de que los compañeros guerreros busquen posicionarse mejor en el campo enemigo.
A los amables lectores (nam nam nam), cuyos corazoncitos trémulos escucho latir desde el fondo de esta pantalla (nam nam), les recomiendo abstenerse de llamar “turret diving” a dicha maniobra marcial y optar en su lugar por la expresión “embestir torretas” (nam nam nam).


Desde luego, lo aquí dicho se inscribe sola y únicamente a mi opinión experta (nam nam). Si optasen por seguir sus propias corazonadas, no los culpo (nam nam nam). Después de todo, a mí también me encanta seguir los latidos de los sonantes corazones de mis presas, hasta sentirlos apagarse en el lecho babeante de mi lengua. ¡Jo jo jo! ¡Ja ja ja! ¡JA JA JA! ¡JO JO JO! ¡¡JA JA JA JA JA!! ¡¡¡JA JA JA JA!!! ¡¡¡JO JO JO!!! ¡¡¡JA JA JA!! ¡¡¡JA JA JA JA JA JA!!!

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